En voz de Vicente Leñero
Escuchando
este audio pienso en las decisiones que constituyen lo que soy hasta hoy, y cómo
éstas, en parte, han estado marcadas por la sobrepoblación de mi país.
También
pienso en mi identidad como mexicana marcada por esos “edificios que enmascaran
olvidos”, para mí esa frase representa la tendencia que tenemos a evadir
nuestras experiencias dolorosas y angustiantes en lugar de enfrentarlas y darles
sentido para poder superarlas. Creo que como mexicanos desmentimos la realidad
y así vivimos entre ilusiones, acostumbrándonos a sobrellevar las injusticias. Me
ha marcado la desmentida y la desmemoria.
Como
producto del mestizaje mi identidad quedó, hasta cierto grado, atrapada en la
confusión de ideales que no son los míos pero a los cuáles, sin querer y con
enojo, parezco rendir tributo, desvalorizando mis raíces y llena de una rabia
incomprensible por todo esto. Sin embargo, pensarlo es comenzar a historiar y a
elaborar, intentando evitar la repetición compulsiva de traumas que me han sido
transmitidos por generaciones mexicanas muy anteriores a la mía, y que han
tenido como resultado una tendencia a únicamente sobrevivir. Ante esto -como he
escuchado por ahí- trato de mantener un esfuerzo para dejar mi país mejor de cómo
lo encontré.
Finalmente,
retomo unas palabras de Leñero: “Cada quien es su historia, cada quien la
refleja o la esconde con los gestos y guiños de un semblante que tiene lo que todos
pero nunca es el mismo. Cada cuerpo es el cuerpo de los otros. Cada gente es un
hombre o una mujer o un niño diferente, definitivamente único en esta, como en
cualquier otra ciudad del mundo. El misterio es la vida…”
Basado en el audio de
Vicente Leñero y en tus propias reflexiones: ¿Cómo crees que lo que él menciona
ha marcado a los mexicanos, a la gente que vive en el área metropolitana o a ti
en particular?
"la ciudad fue alterando su semblante para fingir progreso, para inventarse a fuerza de imposturas una modernidad de pocos". Una frase que entre sus palabras guarda una verdad que se calla. Andamos por la vida fingiendo una vida ficticia para esconder detrás del telón una realidad penosa. Se cree que los problemas nacionales son ajenos a nosotros, no nos afectan, no nos importan.
ResponderEliminarPara dirigirme a la escuela, diariamente abordo el metro, magnifico transporte público mexicano, y contemplo el deseo de las personas de ser primero en todo; en conseguir boleto, subir primero al vagón , en conseguir un asiento. Existe un hambre atrasada, de que por sólo en una ocasión, se gané en algo intentando vengar inconscientemente derrotas continuas durante la historia de los mexicanos.
No sé si el problema radique en la psicología, en la antropología o en la gloriosa sociología, pero el país exige a gritos un cambio para no estar fingiendo un progreso que está en nuestras manos hacerlo realidad.
Sin lugar a duda, vivir en una ciudad como la nuestra, nos va formando de acuerdo al lugar en donde crecimos o donde queremos seguir creciendo. Las costumbres y tradiciones de cada delegación, colonia o barrio nos van forjando/formando directa e indirectamente como personas mexicanas que habitan y se desarrollan en un lugar determinado, teniendo así cada habitante de la ciudad rasgos y cualidades que nos caracterizan porque hemos adquirido a lo largo de su vida el sabor de donde somos y de donde queremos pertenecer.
ResponderEliminarCuando somos adolescentes estamos en la constante búsqueda de la identidad y creemos encontrarla en las distintas subculturas existentes; unos a veces somos hippies de Coyoacán un día y al otro darketos del Chopo o sencillamente alternativos que exploran cada rincón de la ciudad. Con ésto, quiero decir que cada individuo se va ubicando geográficamente en el plano barrial de la ciudad de acuerdo a dónde se identifica y siente que pertenece, donde se siente a gusto. Psicológica, sociológica y antropológicamente es correcto y debido que cada individuo perteneciente a una sociedad se identifique con personas y lugares que lo hagan sentir parte de...
Personalmente, a mí me sucede y la verdad es que me siento muy cómoda vagando por cada museo, calles, fondas, parques, admirando la arquitectura, los aromas y sabores, a la gente en sí de toda la ciudad. Sin embargo donde seguro siempre estoy, es en el café Denmedio (sí así se llama y se escribe), está a un lado del Museo Mural de Diego Rivera, en la Alameda Central, donde amo disfrutar de un buen café, a veces acompañada y a veces sola, pero sin duda es ahí mi lugar favorito de todo el Centro. Gente buena onda, la buena vibra del lugar, el delicioso café y el concepto, es lo que hace que me sienta identificada y en paz con ese lugar y las personas.
Daniela Chávez García.
Desde que la nueva a España llegó a tierras mexicanas, la ciudad ya era grande y contaba con un gran número de población. Cuando una sociedad es grande se tienden a promover, tragiversar culturas unas a otras habiendo controversia y ocasionando que la sociedad se divida en grupos para personas que encajen sus ideales e incluso la educación. La ciudad poco a poco fue acrecentado destinada a una mezcla continua y alborotada que contagia y al mismo tiempo caracteriza
ResponderEliminarEl ser tantos ocasióna esperar que alguien más haga las cosas por nosotros. Individualiza a las personas, queremos ser los primeros en lo que nos conviene.
Sin embargo, en tiempos de dolor y angustia la unión se encuentra, la solidaridad fluye por piezas que nos unen para ayudarnos. En esos momentos opino que deberían ser más frecuentes, ayudarnos los unos a los otros aprovechando ese factor de sobrepoblación, cuando estamos juntos podemos hacer cosas maravillosas, tan sólo imaginen comprar productos de calidad en supermercados mexicanos con productos mexicanos, ferias de libro más llenas que un concierto de la arrolladora:0
O tener wifi en el metro (creo que eso no es muy necesario pero suena chido).
Aún no estamos tan perdidos y tememos muchas virtudes. El mexicano no es "huevón" realmente es muy trabajador. (La injusticia reina. Un campesino trabaja más qie un diputado y adivina quién gana más).
El mexicano siempre busca y tiene sed de conocer. Curioso y necio en busca de su verdad, con el espíritu de conocer y mejorar.
Luis Daniel López Escudero
La vida de cada persona es un universo completo, una enciclopedia, que me parece que jamás cesaremos de descubrir, y ahí radica lo interesante de la vida. Particularmente el audio del señor Leñero, me puso a pensar, que lo que un día vi con mis ojos de niño, no es lo mismo que ahora veo, el tiempo es maravilloso, muy intenso, estando aquí, justo enfrente del monitor me encuentro en muchos lados. Nos hemos acostumbrado al ritmo de la ciudad, la propia de idea de ir más despacio y cambiar el rumbo, sería un error rotundo.
ResponderEliminarLas personas normales, viven en el yo, en su ego más profundo, no hemos logrado romper los esquemas, las etiquetas han desarrollado el “yo artificial”, muy pocos seres han logrado desarrollar su conciencia, vivimos en una pequeñísima parte de la inmensidad que somos.
El Centro de la ciudad, el Zócalo, aparece como el corazón de México, pero no sólo eso, las miles de persona que caminan en la explanada, las que nos encontramos en el metro, en Tepito, en la Guerrero. La sobrepoblación ha marcado la historia de México, de cada uno de nosotros, de no ser así las condiciones serán distintas, “cada vez hay más gente, mucha gente”.
Los edificios de la ciudad forman parte de nosotros, nos cuentan la historia de México, de nuestras vidas, algunos sin duda hermosos, otros con una arquitectura que ofende a la vista, (estos como la vida de cada uno de nosotros), pero al final de todo forman parte de México. "La ciudad fue alterando su semblante para fingir progreso, para inventarse a fuerza de imposturas una modernidad de pocos", pero a mí me queda claro que en México la idea de evolución, no quiere decir “ir para adelante”.
¿Cuántos de notros no hemos querido escapar de la ciudad?, pareciera que la pulsión es más grande que cualquier otra, pero cuando esta se complace, volvemos a la ciudad, que como daño nos hace, falta nos hace para vivir. Nos hemos adaptado a vivir así, con la sobrepoblación, la delincuencia, la lucha por el poder, la falta de gobierno, su irritación, la injusticia, angustias, desigualdades, desigualdades de sueños. El mural lo hemos pintado, lo hemos aceptado, hemos vivido en él, y aún no hemos decidido cambiarlo. Al igual que como se hace en los rings de la Guerrero, hemos decidido “rompernos la $%&/$#?” unos con otros.
“Cada quien es su historia, cada quien la refleja o la esconde con los gestos y guiños de un semblante que tiene lo que todos pero nunca es el mismo, cada cuerpo es el cuerpo de los otros, cada gente es un hombre o una mujer, un niño diferente, definitivamente único en está como en cualquier otra ciudad del mundo, el misterio es la vida”.
Vilchis Colin Frances
Me encantó el audio, porque Yo amo el centro principalmente la calle de Madero y sus alrededores: Palma, Isabela La católica, 5 de mayo etc. Siempre he pensado que ese amor se construyó casi a la fuerza y muy a mí pesar, a fuerza de tener que trabajar en el centro joyero de aquella calle durante más de 5 años como un pobre mensajero, pulidor de joyería y bisutero, recuerdo que viví uno de sus principales cambios; de ser una calle de tránsito de autos a una destinada a las masas, llena de un sinfín de rostros, recuerdo que era un gran placer para mí inmediatamente después de comer - claro en las fondas que solo los trabajadores oriundos conocíamos por escondidas, ricas y baratas, y con mucho cuidado de no rebasar la respectiva hora que se me otorgaba – ir y sentarme afuera de los locales cerrados en la esquina de Palma y Madero para mientras fumaba un cigarro; observar y meditar sobre aquella masa a la cual pertenecía en aquellos momentos, observaba como se confundían fácilmente las clases sociales, también los que estaban ahí por una razón lúdica y los que íbamos por trabajo, igualmente se confundían los que reían y los preocupados, los danzantes y los trajeados - platicando con ambos no creerían cual sabía más de sus raíces, créanme las apariencias engañan – se confundían los que cargaban bolsas de tiendas departamentales y los que cargaban bolsas donde juntaban los envases de plástico para venderlos por kilo, a veces era empático- o eso intentaba - platicaba con un volantero con los botargueros o simplemente con el que se sentaba a mi lado - incluso hice grandes amigos – y otras veces - creo ambas por conservar la cordura dentro de la masa- no quería saber nada de nadie; a veces observaba las muchas identidades confluyendo y avanzando en múltiples direcciones pero sin un destino concreto; es decir sin saber cuál o cómo es el lugar hacia el que vamos todos en conjunto y en el que se encuentra inmersa nuestra singularidad y que a la vez la trasciende, aprendí que si bien la masa no conoce su destino común, si sabe, con una certeza que me asusta, que sea cual sea aquel lugar, pareciese que es su deber y el nuestro por ende llegar lo más rápido posible, porque eso es el “progreso” , nuestra “ilusión” y nuestra “realidad”, para mí en ese entonces y aún ahora, aquella calle y el centro histórico representan como pocos otros lugares en México el increíble sincretismo cultural, el caos, la belleza y la incógnita que es mí país y en cierto sentido cada uno de nosotros al ser Mexicanos.
ResponderEliminarIsrael Reyes Balderas.
"Levantar en su lugar lo que se piensa nuevo". Una realidad que se vive actualmente, y que todos la asumimos sin cuestionar, es doloroso pensar que la sociedad por la búsqueda del éxito vive sacrificando lo suyo.
ResponderEliminarSe piensa desde fuera en la Cd. de México como un ejemplo del progreso y se ignora los problemas a los que debe enfrentarse como parte de una sociedad, una sociedad que a lo largo de la historia nunca se ha visto conforme; sin embargo Leñero marca su postura demostrando como la sociedad se olvida de esto. Una sociedad mexicana que efectivamente cada día se vuelve más liquida, más vacía, más capitalista, como resultado de la etapa de globalización en la que se vive. Queda como reflexión ¿qué papel queremos jugar como jóvenes, como estudiantes, como sociólogos en formación conscientes de necesitar un cambio?. Si hacemos lo suficiente, y sí no entonces buscar cambiar.
Mariana Guadalupe Escobar García
La maravillosa y caótica ciudad de México...
ResponderEliminarLeñero nos menciona la sobrepoblacion de la mano del progreso...
En lo personal me gustan demasiado estas construcciones enormes en el centro de la ciudad, edificios llenos de historias, costumbres y rasgos culturales que vamos dejando de lado al paso del tiempo por darle prioridad a "progresar" a seguir avanzando sin darle importancia a la problemática de la sociedad al caos que se vive día a día, definitivamente sería genuino encontrar un equilibrio entre estos dos aspectos, es lo que necesita nuestra ciudad, esta sociedad, definitivamente los mexicanos!
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ResponderEliminarCiudad de México, con un sin número de cambios a lo largo de los años, transformando pensamientos y cultura día a día.
ResponderEliminarAhora la modernidad ha hecho que los grandes paisajes se hayan convertido en cemento y asfalto, donde el progreso -llamémoslo de esta manera- es un sin fin de edificios, tráfico agobiante, y dejando atras lo superficial, personas con una ideología tan cambiante, tornándose indiferente y a veces egoísta, con falta de tacto hacía la sociedad. Población que en ocasiones, sin hacer generalizaciones, se empeña en culpar al mal gobierno, o a expresar ideas cegadas recriminando al prójimo, sin darse cuenta que también forman parte de cada transformación.
La pregunta es: ¿Quién o quiénes son los encargados de realizar un cambio? , la respuesta es más que evidente.
Ciudad de México, una urbe colmada de sueños, de grandes necesidades, hambrienta de oportunidades y siempre en busca de cambios efectivos.
Dalia Sayago Montes.
El gran monstruo de concreto, de concreto duro y solido, un monstruo enorme y feroz que nunca se calla, que nunca se para, que nunca se sacia, aquel que por más que crezca y por más que devore jamás se detiene,un monstruo que a más de a uno nos ha asustado y al parecer a todos nos ha devorado, al devorarnos no podemos salir de sus entrañas tan fácilmente, ahora formamos parte de el.
ResponderEliminarEl gran monstruo, la gran ciudad, la hermosa Ciudad de México, la esplendorosa Tenochtitlan, el centro de la ciudad desde el auge del imperio Mexica, ha tenido un progreso socio-cultural bastante peculiar, parte de este progreso que forma parte de un proceso, un proceso que a su vez ocurre en más ciudades así como en otros países, un proceso que no se puede evitar y a su vez resulta necesario.Es tan común ver la calle repleta de basura en las noches, así como ratas y algún que otro vendedor de droga o prostituta, así son las noches en el centro de la ciudad, una ciudad que te lo puede dar todo y quitar en un instante, todas las pulquerias, las cantinas, y algún que otro bar que albergan a los rostros cansados que suelen salir por la noche a dar un pequeño respiro dentro de la urbe, solo son una pequeña parte del monstruo, monstruo que por las mañanas escupe centenares de gente en el metro, y otros más que se vuelven locos dentro de sus autos, todos nosotros necesitamos de la ciudad y la ciudad de nosotros, pues al devorarnos somos parte de ella; vivir en una metrópoli es muy complicado, las relaciones y las interacciones que se tejen día a día en ella son infinitas, infinitas como el numero de rostros que observaremos a lo largo de nuestras vidas, rostros desconocidos, porque siempre seremos unos con otros extraños dentro de la ciudad, fenómeno que además se caracteriza por una alineación de la gente que vive en la ahora CDMX, donde el vivir en una ciudad te impone un modo de actuar y de pensar.
Aveces es triste caminar por la ciudad, una ciudad que a su vez tiene cosas maravillosas,cosas, objetos y símbolos que forman parte de una realidad social,una realidad social que es en la cual la sociología debe enfocarse y en lo personal apuesto por un enfoque critico y con propuestas, es decir crear herramientas que nos permitan no solo a nosotros, si no a los demás lidiar con el gran monstruo.
ALDO FRÍAS HERNÁNDEZ
Hablar de la Ciudad de México es muy complicado, y más aun querer describirla. Buscar un adjetivo que califique a la capital del país, sería como querer englobar tantas cosas en una sola palabra. Es buscar un concepto no inventado que facilite la complejidad de nuestra ciudad y que al mismo tiempo todos entendamos al mencionarlo.
ResponderEliminarDescribir el centro histórico es querer meter en palabras cientos de años de historia, es incluso más difícil que querer meterse en el metro Hidalgo en hora pico. Sin embargo hablar de la Ciudad de México es fácil. Tan fácil que cualquier merolico de la televisión puede expresar su opinión acerca de ella. Es tan fácil que cualquier persona la menciona en una conversación trivial o poco importante. Al mismo tiempo, hablar de la Ciudad de México es algo que solo los iletrados en la materia pueden hacer. Es algo tan complicado que solo gente experta y estudiosa a querido tratar de definir.
Nuestra Ciudad de México es aquel lugar tan sencillo que cualquiera sabe dónde está e incluso puede llegar a ella. Hablar de ella es querer decir tanto y al mismo tiempo no decir nada. Porque hablar de la Ciudad de México es querer escribir un cuento sin fin, es intentar armar una enciclopedia infinita, es componer cien mil canciones y querer cantarlas todas al mismo tiempo.
Si yo quisiera hablar de la Ciudad de México claudicaría, y se lo dejaría a los expertos como los Carlos Monsiváis o los Vicente Leñero. Porque si yo quisiera hablar de la Ciudad de México solo cantinflearía y tan sólo escribiría unas linea similares a estas. Porque para mi hablar de la Ciudad de México es imposible, y lo único que podría decirles, es que a la Ciudad de México hay que vivirla, en un concierto, en una marcha, en una obra de teatro, en un museo, es su arquitectura, en su tráfico, en su bullicio, en su todo. Vive la Ciudad de México sin adjetivos.
Erick Alejandro Mercado Fernández
"Hay quien se pierde o se escapa colérico de la ciudad y vuelve"
ResponderEliminarRecuerdo que cuando era pequeña admiraba la gran ciudad, me sentía inmensamente pequeña ante la gran urbe; que guarda en el aire los olores de la sabrosísima comida mexicana, anécdotas de aquellos que degustaron más de una copa de un buen tequila, pulque o mezcal, de cantos por distintos músicos soñadores y un sin fin de historias que alberga aquel lugar.
Sin embargo también esta llena de heridas, quizá de mucha rabia, tal vez por historia; desde que Hernán lidereo a los Tlaxcaltecas y acabó con el gran imperio Mexica y que claro va ligado pero ya lo contaré en otra ocasión.
Como lo mencioné antes, las calles de la gran ciudad están manchadas también de dolor, de impotencia; de aquellos niños y adultos que pintan su cara para poder tener una moneda, de los abandonados o explotados que piden dinero en el metro, de los vendedores ambulantes que más de una vez nos resultaron molestos por el ruido y por estar en una zona que evidentemente no deberían de ocupar y¿Por qué no? hablemos de la basura y del trafico que no cesan. ¿Es eso también culpa del gobierno? y hablando de gobierno, vaya barbarie; no se si prefiero a Porfirio en éstos días o tal vez a Cárdenas.
Hoy pareciera no escucharse a aquellos que marchan en las calles exigiendo justicia, porque México ésta hambriento de ésta pero que son reprimidos, presos o asesinados, como en el año 68 y la situación de Ayotzinapa.
Ojalá se pudiera borrar uno que otro lapso de la historia, para que tal vez se oyera menos desagradable o quizá más valerosa, pero no. Los mexicanos somos un constructo desde sus inicios hasta nuestros años. Esto es México y por más incríble o desdichada que parezca la historia de nuestra tierra, es un país lleno de gloria y es el Zócalo con su gran imponencia el lugar al que muchas veces querre recurrir. Para admirar la belleza de nuestra gente, las magnificas construcciones o para mirar unos lindos ojos mexicanos.
Dice un autor (anónimo) que los mexicanos somos hijos de la ching**a; yo creo que somos hijos del maíz, de maguey, de trigo... y recordando las palabras de un catedrático de arte mexicano: "cuando yo muera quiero que me siembren donde e maguey florece, donde el maíz forece..."
Karen Lisset Hernández Hernández
Durante el curso de Psicología Social y Educación estudiamos los fundamentos del comportamiento en grupos educativos, cabe destacar que en este enriquecedor trabajo no solo se aprendieron cuestiones académicas ya que el desenvolvimiento de las clases se prestó para adquirir conocimientos de suma importancia en la formación personal, para concluir este asombroso curso, vimos la película titulada Los Coristas, del director Christophe Barratier, donde se observan cosas muy interesantes en el comportamiento de los niños y maestros que aparecen en escena dentro de un internado.
ResponderEliminarEs importante conocer en primera instancia que la Psicología Social según Leyens (1982) se refiere al proceso de influencia recíproca donde no se especifican los aspectos cuantitativos o cualitativos de los individuos y trata de la dependencia e interdependencia de las conductas humanas. Primer punto de partida que refiere a la gran importancia que tiene el conocer y comprender conceptos claves de la psicología social que nos permite conocer desde diferentes perspectivas es desenvolvimiento de dos o más personas en su interacción con los otros, cuestión de la que nadie se salva a menos de que viva aislado de cualquier contacto humano. También es importante considerar las respuestas sociales porque de ellas se basan nuevos comportamientos marcados por las acciones mutuas. Partiendo de esto la película muestra en general estos dos puntos ya desglosados y no solo esta película, nosotros mismos lo vivimos día a día, algunos ejemplos que se observan claramente en la película es la etiquetación que se da por parte de los maestros a los niños del internado es algo que retomamos en alguna clase y que definitivamente es grave ya que entorpece el aprendizaje, los estereotipos en el caso de clasificar a “los rebeldes, burros, delincuentes” y aunque no lo sean ellos mismos van creyendo el estereotipo que los define, hablando del internado se puede clasificar como una institución total donde el conjunto de normas hacen la estructura social, basado en un sistema de valores que determinan las conductas y acciones que son sancionadas si no se cumplen, demostrando así al conductismo donde el estímulo y la respuesta determina el aprendizaje de estos niños con el lema “acción-reacción” en la que se basa la manera de instruir. Los tipos de liderazgo que se muestran en el filme es el autocrático que pertenece al director y los demás maestros, el liderazgo democrático pertenece al profesor Mathieu que con él nos lleva a retomar la lectura de Paulo Freire, carta sexta y séptima donde se le da peso al papel que tiene el docente dentro del aprendizaje de los estudiantes, el hecho de que este profesor se haya interesado en el bienestar de sus alumnos y no solo en el hecho de hacerlos obedientes, castigarlos hasta que aprendieran, prefirió utilizar su potencial para la creación de un coro que incluso le sirvió al director a cambiar su manera tan autocrática de concebir el aprendizaje.
Solo son algunos ejemplos relacionados con el contendido teórico revisado a lo largo del semestre, tan importante para identificar los aspectos que se manifiestan en cualquier proceso social.
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