“Ya para qué”... (Revueltas, 2003. P. 56.) Lo subjetivo casi
inexistente, la adaptación desesperada, la inercia por sobrevivir que se
vuelve, paradójicamente, una “no existencia”. Goffman (2004) describe la mutilación del yo como recurso necesario
para el manejo administrativo dentro de las instituciones totales. José
Revueltas lo confirma en El Apando. Los
humanos convertidos en objetos, desposeídos de subjetividad, rehabilitación
hipócrita.
Viñar (2008) menciona que
cuando se quiebra la identificación originaria a lo humano el sujeto psíquico
queda fragilizado o fisurado. “¿Quién es el prójimo? ¿Qué es la especie
humana?, como plantó Antelme hace 50 años y retoma Samuel Gerson en “El tercero
está muerto”. Sin ese espejo amistoso del semejante –lo sabe cualquiera que haya
leído las reflexiones freudianas y post freudianas sobre el desvalimiento
originario, la Hilkfloschiskeit– algo de lo constitutivamente humano queda
averiado. Y es allí que debe apuntar la elaboración, eventualmente la
reparación cuando la Prioridad del Otro es ocupada por un enemigo, que quiere
nuestro oprobio y destrucción.” (P. 159). Se vuelve necesario entonces “remendar
ese desgarro donde el prójimo pueda volver a ser un amigo, no definiendo la
amistad como valor o virtud –dice Antelme– sino como el lugar imprescindible y
único donde se pueda seguir siendo humano. Y Humano no como resultado de un
juicio de valor y atribución, sino precediéndolo, como necesidad y soporte de
la palabra necesaria para explorar lo desconocido.” (P. 162).
¿Y el Personal? Quizá sea como
se menciona en El Apando, ellos, también
monos –aterrados y universales– enjaulados sin saberlo. “Más presos que Polonio,
más presos que Albino, más presos que El
Carajo.” (P. 13).
Bibliografía.
- Goffman,
E. (2004/1961). Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos
mentales. Argentina: Amorrortu.
- Revueltas,
J. (2003/1969). El Apando. México: Ediciones Era.
- Viñar, M. (2008).
Derechos humanos y psicoanálisis. Revista Uruguaya de Psicoanálisis, 106,
149-174.
